El caracol marino es un molusco bastante popular y tradicional en las costas hondureñas. La manera más frecuente de consumirlo es en la tradicional sopa de caracol, sopa marinera o sin cocción en un delicioso ceviche. En los supermercados se encuentra en el área de mariscos como caracol limpio.

Muchos no se atreven a cocinarlo por el miedo a que se torne bien duro. Y aunque su característica es blanda, al cocerlo tiende a tornarse más sólido y chicloso.

Hay quienes tienden a darles golpes con un martillo de cocina y cocinar el caracol a fuego alto con un caldo. Sin embargo ese es un error, ya que el caracol entre más se cocina más duro será.

Mis secretos para un caracol suave

Lo primero es limpiar bien el caracol, quitando todas las partes que se sienten duras antes de cocinarlo. Podemos ver partes más oscuras y naranja, esas también hay que retirarlas con la ayuda de un cuchillo.

Después de eso le damos unos golpes con un martillo de cocina. No tan fuerte ya que no queremos romper todas las fibras del caracol.

Cuando la sopa esté lista, apaga el fuego y en ese momento agrega el caracol. Recuerda que el caldo está hirviendo y aunque lo apagues este seguirá cocinando. El calor final del caldo es suficiente para cocinar nuestro caracol y obtener una textura perfecta.

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